domingo, 18 de enero de 2009
Si lo ves .. solo si lo ves.-
Explícale un poco mi situación, mi estado, piensa en como me siento y expónselo de una manera clara, que vea en ti, toda la pena y el dolor que yo siento por dentro. Quizás podrías no ser tan específica, empezando con que casi cometo una tontería como muchas en mi vida. A mi lado duerme un ángel, que prometió cuidarme siempre, pero no dependen de él las dediciones que yo tome, ni menos está a su alcance lo que pienso hacer…Dile que le tengo una propuesta, dile que venga conmigo, que olvide por un momento esta maldita realidad y así poder llegar a un paraíso, donde sólo existen los sueños, nuestros sueños, él y yo. El paraíso no podrá ser nunca descrito, pero basta con decir que es perfecto. Háblale de mí, pero no lo lleves a extremos, porque ningún extremo es bueno. Piensa un poco todo lo que hablamos y deja que tu mente y tu corazón hablen por mí, sé que es difícil, pero por favor…sabes que no puedo verlo, por más que quiera y lo intente, de ser así, no podría pronunciar palabra alguna, luego caería lentamente en sus brazos… esos brazos… que son como la luz que sale en la madrugada de un día de invierno, esas que te calientan aún corriendo el viento más fuerte de la temporada… esos ojos, donde en segundos soy capaz de ahogarme y caer en un mar infinito de amor, de tan sólo mirarlos. Esos labios dulces… como un manjar exquisito, de esos que te gustan con tan sólo un contacto….En definitiva, dile que me encanta, que no me imagino una hora ni un minuto sin él, que es lo único que en este momento me importa, que cuando duermo él es mi sueño, que es el aire que respiro, que es el impulso que necesito para avanzar, es el sol que me despierta cada mañana, la luz que alumbra todo un sendero, es la persona con la cual quiero caminar, es mi deseo más profundo, mi razón de sonreír, el motivo de mi felicidad instantánea, mi incentivo para seguir de pie aun habiendo caído de lo más alto de una montaña, la mano que me acompaña en todo momento…Pero, ¿Sabes? He empezado a pensar en algo, lo más probable es que no lo veas, ni le hables… de caso contrario, recitarle todo lo que pretendo que le digas, no lo lograrás… empecemos otra vez, pero sólo susúrrale al oído que por siempre lo esperare.-
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